RESEÑAS DE LIBROS

 

cucú

Riqui, riqui, riqui ran

Escondidas

 

Experimentos sencillos de química en la cocina

Paseando con dinosaurios. Una historia natural

 

 

El gran viaje del señor caca

La gran pregunta

La gallina hambrienta

 

La Joven Azul Jacinto

¡oh, oh!

Lluvia de Plata y otras noticias

 

La Jardinera

Pájaros en la cabeza

Cuentas de elefante

 

La chica átomo de oro

El libro del hambre

Leonardo da Vinci. Claro y oscuro

Los bebés empiezan a leer a través de sus padres. Con ellos leer es cantar, contar  y jugar con el cuerpo al ritmo de canciones de cuna, retahílas, rondas,  rimas y poesías. Una vez se sientan les encanta explorar los libros, tocarlos, morderlos, jugar con ellos y ver sus imágenes.

Cucú, un reto al no quiero!!!

Barcelona, Combel, Cucú, 2004, 16 p.

Cartoné

Formato: 18 x 19,5 cm

Álbum

¡No quiero bañarme!

Texto e ilustraciones:Carme Peris

ISBN 84-7864-841-0

¡No quiero comer!

Roser Rius

Ilustraciones: Maria Rius

ISBN 84-7864-839-9

¡No quiero dormir!

Texto e ilustraciones:

Roser Rius

ISBN 84-7864-842-9

¡No quiero hacer pipí en el orinal!

Texto e ilustraciones:

Roser Rius

ISBN 84-7864-840-2

 

Situaciones cotidianas de los más pequeños, juegos de palabras y sencillas ilustraciones son el pilar de esta colección que parte de negativas comunes de los pequeños, como “no quiero comer” y “no quiero dormir” para mostrar con humor el juego de la persuasión en el que entran los padres para conseguir que los pequeños coman, vayan a la cama, orinen en el inodoro o se bañen.

A medida que transcurre cada historia, la negativa de su protagonista se va transformando en actividades positivas, gracias al recurso de comparar sus hábitos con los de los animales. Así, además de encontrar el reflejo de su mundo cotidiano en estos libros, los niños despiertan su interés por recrear aquellas cosas que los animales hacen y las personas no.

Las ilustraciones se combinan con las palabras para proponer un juego entre la negativa del niño y las cosas que él haría si fuera un animal. Aunque en los cuatro libros las ilustraciones se asemejan en cuanto a estilo y forma, recordando las de reconocidos autores del género como Helen Oxembury, solo dos de los libros son de Roser Rius, quien ya ha trabajado en títulos del mismo estilo como “ Pablo no quiere estar solo ” y “ Marcos ya no tiene miedo ”. Los otros dos están a cargo, uno de Carme Peris, quien trabaja como ilustradora para varias editoriales españolas, y otro de Maria Rius, conocida ilustradora de literatura infantil. Todas las imágenes emplean líneas gruesas para los contornos y acuarelas para el interior de las figuras, así como relaciones de proporción real entre humanos y animales, en la mayoría de casos. El color de las figuras contrasta con fondos planos para realzar lo que se cuenta.

Además de entretener a la familia, esta colección puede ofrecer a los padres consejo para relacionarse con sus hijos a la hora de proponerles nuevos rituales, sin necesidad de forzarlos, mediante la fórmula sencilla de iniciar una conversación con preguntas (¿”Cómo haría un animal esto? ¿Cómo lo harías tú?”). Así, el lenguaje, muy fácil de leer con los más pequeños, se plantea él mismo como alternativa de comunicación para decidir con los niños qué hacer a la hora de iniciar el aprendizaje de rituales básicos a los que seguirán otros más complejos, donde siempre será útil conversar. La forma de jugar con preguntas y respuestas para mantener la atención centrada en las situaciones descritas convierte estos libros en ideales para leerlos en voz alta: una invitación más a compartir con los niños buenos momentos y muchas palabras. Al final, el cúmulo de actividades de cada uno de los libros de la colección propone una alternativa para que el niño tome una decisión después de haber leído.

Patricia Laverde

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Riqui, riqui, riqui ran: canciones
para jugar y bailar

Ilustraciones: David Márquez
Edición musical y comentarios: Bartolomé Díaz Sahagún
Caracas: Ekaré, 2005, 72 p.
Formato: 21,5 x 15 cm
Rústica
Poesía
ISBN 980-257-291-8

Pocas veces encontramos recopilaciones como esta, de canciones infantiles para jugar y bailar, tomadas de la tradición oral de los países de habla hispana. Con algunas diferencias respecto a las versiones que conocemos, que nos han enseñado desde pequeños nuestros padres y abuelos, esta es una selección cuidadosa de 32 canciones ilustradas que nos sumerge en la nostalgia de la infancia y nos invita a divertirnos con los pequeños que las conocen y las cambian a su manera.

Una edición cuidadosa, en formato horizontal, integra el texto con la música a medida que vamos pasando las páginas, haciéndolo fácil de manejar y divertido. La tipografía sencilla y de tamaño generoso ubica en cada página los títulos, con color diferente para cada canción. La distribución de las estrofas en dos columnas facilita la interacción con las ilustraciones.

El color empieza a introducirnos en el libro a través de los tonos pastel de los insectos que se vislumbran en la cubierta y nos llevan en un recorrido de puntos y líneas por el libro, hasta al final sacarnos de él. Elaboradas en acuarela y enmarcadas con lápices de color, las ilustraciones generan una textura que contrasta con el fondeado del papel, describen y complementan lo que sucede en algunas canciones y, en otras, cuentan nuevas historias a partir de viñetas copiosas, en las primeras y últimas páginas, sin quitarle protagonismo al texto.
Este es un cancionero que nos presenta infinitas posibilidades de juegos de palabras, retahílas y repeticiones para proponer juegos nuevos a los niños; aquellos que saben tocar algún instrumento pueden acompañarlos siguiendo las partituras que vienen al final.

Después de recordar los juegos, se pueden adicionar protagonistas, cambiar los roles y generar nuevas versiones; las posibilidades son interminables y las repeticiones acentúan su intensidad.

Victoria Peters

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Escondidas

Texto e ilustraciones:
Olga Cuéllar Serrano
Bogotá: Alfaguara, Nidos para la lectura, 2005, 20 p.
Tapa dura
Formato: 20 x 19,5 cm
Álbum
ISBN 958-704-303-0

Escondidas están una niña y sus mascotas, que juegan todo el tiempo con lo que les salga al paso. Bajo una manta, detrás de un gato, debajo de un perro o entre las orejas de un conejo. A lomo de la luna y en cualquier lugar, la protagonista de este “libro cero”, como ha sido denominado por Yolanda Reyes, escritora y directora de la colección, desaparece junto a sus juguetes y mascotas en uno de los juegos más simples y divertidos que nos hemos inventado: las escondidas.

Olga Cuéllar, ilustradora colombiana de amplia trayectoria y reconocimiento, es la autora-ilustradora de este libro que puede ser leído de incontables maneras por los padres a sus hijos. Si bien el material en el que está impreso no hace pensar que el ejemplar pueda tener larga vida en manos de un bebé, las posibilidades de lectura e interpretación que ofrece resultan enormes dado que no contiene textos pero sí imágenes con colores sugestivos y situaciones con las que el niño puede identificarse. De esta forma se convierte en una excelente opción tanto para los padres que desean ejercitarse en la lectura con sus hijos, como para los bebés y su entrada en el universo de las palabras.

Olga Cuéllar ha ilustrado libros como Socaire y el capitán loco, La estrella que le perdió el miedo a la noche, Colombia, mi abuelo y yo, (los tres de Pilar Lozano), La casa del abuelo (de Fanny Buitrago), Los animales domésticos y electrodomésticos (de Celso Román) y Pesadillas de las brujas (de su autoría, mereció el premio a la mejor carátula del año 1991, galardón concedido por la Cámara Colombiana del Libro). En 2004 fue una de las ganadoras del primer concurso de afiches del programa Leer en Familia, que Fundalectura promueve. Ha expuesto su trabajo en la Bienal de Ilustración de Cataluña. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y Educación Preescolar en la Universidad Pedagógica Nacional.

Sergio Zapata

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Incluye desde libros de imágenes hasta libros de poemas o narraciones cortas que los niños pueden ojear o que los adultos pueden leer a los niños en edad preescolar para iniciarlos en el conocimiento y disfrute de la literatura.

El gran viaje del señor caca

Angèle Delaunois

Ilustraciones: Marie Lafrance

Traducción: Violeta Linares D.

Caracas: Los Libros de El Nacional, Arcadia, 2004, 24 p.

Rústica

Formato: 18 x 18 cm

Ciencias de salud

ISBN 980-388-147-7

No hay aventura pequeña, y menos dentro de un sistema en el que se estima conviven más de cien billones de bacterias que pertenecen a cuatrocientas especies diferentes. El cuerpo humano y las complejas redes que permiten su funcionamiento se comportan usualmente de manera estable, pero para explicarlo puede recurrirse a lo impensable. ¿De qué hablamos cuando pensamos en alimentos? ¿en qué terminan convertidos?, ¿cómo explicarle a un niño de tres años el extraño recorrido que deben realizar? He aquí preguntas fundamentales que pueden ser tan embarazosas como las relacionadas con el sexo.

El señor caca, oscuro e informe, maloliente e impersonal es el protagonista principal de la segunda parte de una aventura que sucede a diario en el interior de nuestro organismo, y que Marie Lafrance ha retratado fiel e inteligentemente: sin prejuicios. Todo comienza con una manzana. Angèle Delaunois, originaria de Granville, Francia, se la entrega a un lobo uniformado de médico para que tiente a una niña que bien podría ser Caperucita. Es un éxito, la niña la engulle luego de que sus dientes y su saliva se encargan de atacarla. Garganta, esófago y estómago, todos conectados, ven pasar los alimentos masticados en ilustraciones relumbrantes, plenas de amarillos, rojos y verdes. El viaje ha comenzado y la manzana sufrirá un proceso de asimilación pedagógica en la que un lector temprano puede encontrar eso que los libros informativos se han empeñado en demostrar: los datos precisos, científicos y positivos pueden divertir incluso a los más grandes, siempre y cuando sean mostrados con desparpajo y alegría. Que la caca huele mal lo sabemos todos, pero entre Delaunois y Lafrance lo han desmitificado y aquella inocencia con la que los niños lo descubren prontamente se apodera de las páginas de este libro, que se mueve justo en la frontera entre la seriedad científica y la alegría de las historias simples, contadas e ilustradas con buen gusto y sin temores. La información básica, inapelable y de carácter anatómico ha sido enmarcada en negro y con letra de molde, la otra, la que recrea con humor el proceso va en letras desiguales, dispuestas en aparente desorden para establecer el equilibrio necesario para que el proceso de la digestión en los seres humanos se convierta en un viaje no exento de peligros y digno de cualquier héroe moderno.

Al igual que La mosca de Gusti, otro libro que se refiere a los pormenores escatológicos de la vida diaria, El gran viaje del señor caca es una aventura interna de dimensiones épicas ideal para que los primeros lectores y los grandes lectores se enteren de que lo que les sucede a sus organismos es, a todas luces, emocionante.

Sergio Zapata León

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La gran pregunta

Textos e ilustraciones: Wolf Erlbruch
Traducción: Esther Rubio
Madrid: Kókinos, 2005, 40 p.
Formato: 17 X 29,5 cm
Tapa dura
Álbum
ISBN 84-88342-75-6

Algunas preguntas jamás nos abandonan. Son anchas como el mundo y antiguas como el arte de pensar. Excavar, por ejemplo, el sentido del propio nombre (¿quién soy?) es una tarea ontológica y colosal. En este álbum, los personajes de Erlbruch responden desde la difícil sencillez a la pregunta sobre por qué estamos aquí.

Responden los padres y los hermanos, también el pato que, como un mago, este ilustrador alemán hace surgir de un trozo de papel cuadriculado o el pájaro que resulta de recortar un pentagrama y fundirlo a una textura azul. Dibujado con ágiles trazos en lápiz, responde el piloto que desde un avión rojo envía un beso a las nubes. El sentido de sus días se condensa en ese acto celeste y sutil.

La muerte se pone en escena con elegante vestido de fiesta y unos ojos vivos destacados en su rostro esquelético. Su mirada se detiene en una abeja que se pierde en el generoso fondo color crema. La muerte está aquí “para amar la vida”. Recuerdo las palabras de Omar Khayyâm: “Sé feliz un instante. Este instante es la vida”.

El jardinero sonríe y apoya su pala en la tierra. Está aquí “para aprender a esperar” como el perro, para ladrar. Así, cada oficio va tejiendo una acción significativa que esclarece el dibujo de la existencia.

El ciego tantea el mundo con vacilantes manos. Sus labios tensos reflejan un arduo esfuerzo. Está aquí “para aprender a confiar”. Entregarse a lo visible desde las tinieblas es un acto que exige coraje y tremenda valentía.

La niña se abraza en un gesto de profundo reconocimiento. Sabe que está aquí para “quererse a sí misma”. Parece simple, pero puede llegar a ser una tarea de toda la vida.
La última escena del libro es entrañable. La madre arrulla a su bebé y le regala un beso. Ella está aquí para quererlo. Pero la gran pregunta no puede tener una sola respuesta porque la vida cambia sin cesar y mientras crecemos el objeto de nuestra búsqueda se transforma.
Al final, los lectores encontrarán un espacio para anotar las respuestas que irán encontrando a ese mayúsculo interrogante que acompaña al oficio de vivir.

Este magistral álbum fue galardonado en la Categoría Ficción en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia en el 2004.

Galia Ospina

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La gallina hambrienta

Richard Waring
Ilustraciones:
Caroline Jayne Church
Traducción:
Christiane Reyes
Barcelona: Juventud, 2003, 28 p.
Tapa dura
Formato: 25 x 25 cm
Álbum
ISBN 84-261-3339-8

Había una vez un zorro ambicioso que observaba a una gallina desde lo alto de su colina. Ella comía mucho y cada día el zorro veía que, al salir del gallinero, estaba más gorda y apetitosa, por eso el raposo siempre regresaba a casa con las manos vacías: cada día decidía aguantar un poco más, para comer con más abundancia cuando por fin la apresara. Los días pasaban, la gallina crecía y el zorro adelgazaba. La mañana en que se despertó y vio que la suculenta ave no podía salir de su caseta, corrió colina abajo. Lo que pasó quedará por ahora oculto en las páginas de este grandioso álbum, pues es mejor que grandes y chicos puedan sorprenderse al mismo tiempo con el inesperado giro que toman las cosas.

Con un lenguaje sabiamente cotidiano y sonoro, Richard Waring parte de una situación común de la vida campestre, entra en el plano de lo fantástico y desde ahí habla de la ambición y, por qué no, de la buena nutrición. El carnívoro, humanizado, ve que la gallina crece mucho todos los días, gracias a lo bien que come, y decide esperar para darse un mejor banquete. La espera le cuesta caro, tal vez hubiera sido mejor no aplazar las cosas, no dejarlas para después. Su anhelo desmedido lo pone en desventaja. El autor habla de cosas conocidas, de temas importantes. Muestra las consecuencias de los actos del zorro sin juzgarlo, evita la moraleja, propone una historia y la deja libre, sin poner sobre ella el yugo de su opinión.

Los dibujos son sencillos, cercanos al mundo infantil. Caroline Jayne Church necesita tan sólo de unos pocos trazos, líneas negras y gruesas, para crear los personajes. No por eso, las ilustraciones dejan de ser expresivas, todo lo contrario, las posiciones corporales del zorro en especial delatan sus deseos y emociones. Pero lo más interesante de este trabajo gráfico es que al mirarlo se despierta el sentido del tacto. Por ejemplo, la ilustradora usa papeles hechos a mano para representar el suelo, y los granos característicos de este material dan la sensación de arena, generando el deseo de palparla.

Este libro es excelente para leérselo a los pequeños que aún no conocen el alfabeto y también, para los que se inician en la lectura. Estos últimos encontrarán en las ilustraciones un gran apoyo, ya que éstas cuentan paralelamente la historia, tanto que se podría prescindir de las palabras para comprender los hechos. Esto es un gran aliciente para los niños, pues aunque no descifren por completo el lenguaje escrito, comprenderán el cuento y se sentirán satisfechos y entusiasmados.

Melibea

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Libros destinados a los niños que empiezan a descifrar el texto escrito y aún no han desarrollado a plenitud sus habilidades como lectores. Se trata de obras que por su extensión, temática y tratamiento literario y gráfico resultan apropiadas para su formación como lectores autónomos.

La Jardinera

Sarah Stewart

Ilustraciones: David Small

Traducción: Isabel Tenhamm

Caracas: Ekaré, Mis Primeras Lecturas, 2005, 40 p.

Rústica

Formato: 16 x 21 cm .

Cuento de autor

ISBN 980-257-308-6

Lydia Gracia Finch es una experta jardinera y ha construido, con su abuela, una huerta en la que nacen gran cantidad de frutos y flores. Todos los días van juntas a cuidarlo pero, debido a la Gran Depresión , la pequeña tiene que partir a la ciudad para pasar una temporada con el hermano de su madre, mientras que su padre encuentra trabajo y la situación familiar se estabiliza. Al llegar, conoce a su tío, un hombre que no sonríe.

Este es un libro epistolar. Los lectores se enteran de los hechos a través de las cartas que Lydia Gracia le escribe a su tío y posteriormente a sus padres y abuela. Son textos cortos, salpicados de exclamaciones, que muestran el espíritu alegre y generoso de quien los escribe. Y es que la protagonista de este relato siente una pasión tan grande por las matas, que no hay nada que no pueda arreglar con un ramo de no me olvides o con una jardinera llena de flores nuevas. Ella ha descubierto el secreto de la felicidad y lo que más le gusta es compartirlo con todos aquellos que la rodean.

La imagen juega un papel muy importante, pues tiene a su cargo gran parte de la narración. Incluso antes de que aparezcan las palabras, los dibujos ya han puesto al lector en situación. Texto e ilustración trabajan en equipo y logran una unidad perfecta que da lugar a una historia bien construida. Small usa el lenguaje de los colores para generar el ambiente de cada espacio. Así, el campo es luminoso y el aire que se respira en estas páginas es cálido y vital. Por el contrario, la ciudad es gris y oscura. Poco a poco, Lydia Gracia llena la casa de su tío con flores y nuevamente la luz se instala en los dibujos. Pero atención, éstas no se quedan simplemente en pétalos y hojas, también representan el amor que esta niña le regala a su pariente.

En las cartas, la pequeña dibuja su realidad cotidiana a través de la emoción. Entre líneas, Stewart presenta una realidad familiar ideal, en la que priman el apoyo incondicional y la comunicación. Miles de regalos circulan en estas hojas, son detalles sencillos que quieren recordarle al otro que no está solo. También están las cartas. El acto de sentarse a conversar con alguien que no está, la ansiedad por leer la respuesta, la ilusión de estar cerca.

Este libro es una magnífica oportunidad para que los pequeños que empiezan a leer solos practiquen sus nuevos conocimientos. El lenguaje es sencillo; las formas gramaticales, básicas y las ilustraciones, de gran ayuda a la hora de lograr una comprensión global de la historia.

Melibea Garavito

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Pájaros en la cabeza

Joel Franz Rosell
Ilustraciones: Marta Torrão
Sevilla: Kalandraka, Tiramillas, 2004, 38 p.
Tapa dura
Formato: 15 x 20 cm
Cuento de autor

Esta es la historia de un rey sabio que en su corte tenía tres ministros que se le oponían: el de Defensa, el de Economía y el de Todo lo Demás. El de Defensa estaba interesado en promover una guerra, el de Economía deseaba crear un impuesto y el de Todo lo Demás pensaba en construir una carretera que pasara por la mitad de un lago. Como el rey consideraba sus propuestas peligrosas para el pueblo y no consintió en adelantarlas, los ministros maquinaron actos innobles contra él. Pero el soberano tiene unos aliados maravillosos: los pájaros, ellos lo ayudan, a través del ensueño y el asombro, a dar respuestas a las ideas presentadas por sus siniestros ministros, convirtiéndolo en un rey justo que orienta a su pueblo con sabiduría y respeto.

Para contar esta historia Joel Franz Rosell utiliza como recurso estructural una fábula prefabricada, donde el rey es el héroe del relato, los ministros y el mayordomo son los oponentes, los pájaros y el murciélago, los ayudantes; todo esto para mantener un reino en paz, donde se convive en armonía con la naturaleza y sus pobladores. Aunque es una historia con esquema tradicional, nos conduce de una forma mágica a reflexionar sobre la convivencia del Estado moderno con su más importante patrimonio: los hombres y las mujeres, y en su interacción con el medio ambiente, una problemática muy actual, pertinente a todas las naciones del mundo, ahí radica lo grandioso de esta obra.

La compañera de fórmula para la presentación de la obra es la ilustradora Marta Torrao, quien con poco uso del color (verdes, ocres y blancos) y gran variedad de formas construye una obra de arte. Cada página está diseñada de modo magistral, con acrílicos, pasteles, collage (telas, periódicos, papel texturado) y riqueza en la utilización de las líneas rectas, cuyo volumen da movimiento y fuerza a los elementos del cuadro. El diseño de página es coherente con la ilustración. Allí hay obras cuadradas ubicadas a derecha e izquierda de la doble página y obras rectangulares, horizontales y verticales, con la intención de dar vitalidad al encuadre y movimiento a la lectura del libro.

Pájaros en la cabeza es una obra pensada para deconstruir lecturas: su historia, su ilustración y su diseño llevan al lector a confrontarse con el texto y a crear nuevas historias.
Joel Franz Rosell es un escritor, crítico, profesor y periodista cubano, cuyas obras para niños y jóvenes han alcanzado premios en Cuba, Alemania y Francia.

Ariel Arias

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Cuentas de elefante

Texto e ilustraciones:
Helme Heine
Traducción: Alberto Cue
México: Fondo de Cultura Económica,
A la Orilla del Viento, 2003, 40 p.
Rústica
Formato: 15 x 19 cm
Cuento de autor
ISBN 968-16-6423-X

“Había una vez un elefantito que tenía mucha hambre...”, así comienza esta historia sobre la vida de un elefante que todos los días devora hierbas y hojas, toma 100 litros de agua y vive atento al número de cacas que hace, tan redondas como un balón. Aparentemente, este libro es sólo eso, pero su lectura revela una forma maravillosa de entender la vida como un ciclo natural que necesariamente culmina con la muerte.

En su primer año de vida, el elefante descubre que hace una caca diaria, de manera que al año son 365. A medida que transcurren los años también aumenta progresivamente el número de balones que el elefantito hace, hasta que un día, en plena madurez, descubre con sorpresa que el número de cacas ha empezado a disminuir. Y como es un excelente matemático, anticipa aquello que le ocurre cuando cumple cien años, que emprende el viaje “hacia donde los elefantes desaparecen cuando ya no pueden hacer un balón más”.

Como si hablar de la vida y la muerte no fuera suficientemente complicado, Heine también incluye las matemáticas y los números en su historia. Las cacas se pueden contar, sumar y restar. Cuando hace su primer balón, el elefante descubre que uno es 1, y luego, que 1 y 1 son 2 y 2 y 1, 3. Ahí van las dos primeras lecciones: contar y sumar. En este punto, la historia se cruza, la vida y las matemáticas se encuentran, entendemos que los años y el tiempo también se suman, que a medida que crecemos acumulamos experiencias y conocimientos.

Con la madurez llega la resta, en su cumpleaños número 51, contrario a lo que espera, no hace 51 balones sino 49... Ya no es tiempo de acumular, es tiempo de reducir el equipaje, volverse más liviano, tranquilo y paciente, tiempo de recorrer el camino de regreso para completar el círculo de la vida. Cuando nacemos partimos de cero, cuando morimos volvemos a lo mismo, al cero.

Las ilustraciones juegan un papel muy importante. Además de apoyar el texto, nos dan algunas nociones de geometría. Los elefantes forman círculos y las cacas que hacen, triángulos; cada uno de los dibujos que acompañan el texto explica alguno de los conceptos que intrínsecamente encontramos en la historia. Una montaña de cacas nos da la noción de mucho, un balón y otro balón juntos, son dos balones... Pero más que eso, Heine nos indica que no se trata sólo de restar o sumar: la vida también es juego y risa. Utilizando diferentes perspectivas, nos muestra al elefante que danza, que aprende frente a un tablero, que se acomoda para hacer sus cacas… Las imágenes vuelven ésta una historia divertida, casi como si Heine quisiera burlarse de lo trascendental que ha dicho.

Ésta es, más que la historia de un elefante, una reflexión sobre la vida, donde el autor se apoya en lo pequeño para hablarnos del infinito, de la vida que se construye, pasa y, finalmente, acaba.

Andrea Victorino Ramírez

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Libros que demandan un lector con destreza, capaz de adentrarse de manera autónoma en el texto. Esta categoría comprende obras de mayor extensión y complejidad estructural y literaria.

Experimentos sencillos de química
en la cocina

Glen Vecchione
Ilustraciones: Horacio Elena
Traducción: Joan Carles Guix
Barcelona: Oniro, El Juego de la Ciencia, 2002,124 p.
Formato: 13 x 21 cm
Rústica
Ciencias naturales
ISBN 84-95456-96-6

La química siempre ha sido vista como una disciplina que solo se puede manejar en la escuela, pues gran parte de los elementos que se requieren para realizar las pruebas son difíciles de conseguir o costosos, sin mencionar el peligro que puede representar su manipulación a quienes no están familiarizados con ellos. Glen Vecchione nos muestra en este libro que eso no es completamente cierto, que para experimentar y aprender química no hay necesidad de ser científico.

El autor proporciona información sobre el inmenso mundo de la química, introduce al lector en la versatilidad y delicadeza de la materia y plantea experimentos que requieren materiales sencillos disponibles en la cocina de la casa: desde las cucharas y las ollas, hasta ingredientes como sal, agua y vegetales… Al volver materia prima de sus experimentos estos materiales, el autor nos invita a verlos de otra manera: en ellos vive la posibilidad de ser más que la sopa del almuerzo porque representan el primer acercamiento al grandioso mundo de las ciencias.

Glen Vecchione orienta al lector en el transcurso de toda la experiencia, y si bien los experimentos son sencillos permiten arribar a grandes conclusiones, por su estructura clara y porque con cada uno el autor proporciona una breve explicación sobre los fenómenos que se pueden observar, sin incurrir en aspectos netamente teóricos.

El libro consta de tres secciones. La primera presenta fórmulas creativas e ilustra la forma de lograr soluciones y recrear acciones físicas que se pueden observar en la naturaleza. La siguiente se refiere a los alimentos, su composición y cómo los emplea el cuerpo humano para lograr un correcto funcionamiento. En la última se relaciona maravillosamente la química con la cocina, presentando la culinaria como una actividad educativa en la que se reconocen fenómenos químicos. En esta última sección se puede aprender, por ejemplo, a obtener los colores básicos como se hacía en la antigüedad, a identificar los polos de la pila a partir de la descomposición de los ingredientes de la sal común o a producir aceites esenciales.

Experimentar de la mano del autor es una experiencia agradable que amplía la información sobre los procesos naturales de la vida, mostrando cómo la pregunta sobre elementos tan básicos puede llevar a indagaciones sobre procesos que cambiaron y cambian la vida de la humanidad… Sin duda aprender química sobre esta base puede ser muy estimulante.

Diana Escobar

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Paseando con dinosaurios.
Una historia natural

Tim Haines
Fotografías: BBC Worldwide
Traducción: Emilio G. Muñiz y Emma R. Fondevila
Barcelona: B, 2000, 288 p.
Pasta dura
Formato: 28,5 x 26 cm
Ciencias naturales
ISBN 84-666-0071-X

Esta versión en libro de la serie de televisión de la BBC, Walking with dinosaurs (Paseando con dinosaurios), mantiene buena parte de su espíritu. Los seis capítulos abarcan ambientes y periodos diferentes: desde los mares jurásicos del hoy Reino Unido, hasta el Cretácico más tardío en Estados Unidos. Además de lo que aparece en la serie, hay una descripción de los animales protagonistas del capítulo, el clima y la geografía de la época, así como cápsulas con datos curiosos.

El autor, que recaba la información más reciente, aclara en la introducción cómo recreó las conductas de los dinosaurios. Los relatos, que constituyen la mayor parte de la obra, son vibrantes, recrean los incidentes del último vuelo de un pterosaurio o los vanos intentos de una Tyrannosaurus por reproducirse, entre otros temas, con un lenguaje lo más sencillo posible y aclarando los términos desconocidos cuando es necesario.

Esencialmente, las ilustraciones consisten en las fotos fijas usadas en la serie, además de imágenes creadas en computador. Cada imagen es notoria por su realismo y su estética. Los mapas son fáciles de interpretar. La diagramación es cuidada hasta el último detalle, con páginas bien aireadas y un tamaño de letra generoso.

El libro denota un trabajo esmerado y el resultado es asombroso, constituyendo más que una mera adaptación de la serie televisiva.

Tim Haines es un zoólogo británico que ha realizado varios documentales exitosos para la BBC como Paseando con bestias y algunos programas de la serie Horizons (en la que se destaca “Ice mummies”). Alejándose del estilo enciclopédico de otros libros informativos sobre dinosaurios, en éste, Haines no busca agotar el tema; además de seducir al lector, sus relatos lo informan y lo invitan a compartir en voz alta la lectura.

Raúl Daza

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Libros para aquellos que se inician en lecturas complejas, profundas y reflexivas, que exigen un alto nivel de comprensión y compenetración del lector con la obra. Obras que por su trama atraen a lectores que empiezan la adolescencia.

La joven de azul jacinto

Susan Vreeland

Traducción: Fernando Garí Puig

Barcelona: Salamandra, Narrativa, 2001, 220 p.

Rústica

Formato: 13,5 x 21,5 cm

Cuento de autor

ISBN 84-7888-703-2

Observe el cristal de la ventana -dijo-. Es liso y suave como luz líquida. No se aprecia ninguna pincelada. Ahora mire el cesto, mire los diminutos surcos que ha dejado el pincel para acentuar la textura del mimbre. Eso es Vermeer.

Gran parte de la obra del pintor holandés Johannes van der Meer, más conocido como Vermeer, se perdió en los meandros de la historia, pues no fue realmente apreciado hasta mucho tiempo después de su muerte, lo que causó que muchas de sus pinturas fuesen despreciadas o vendidas como de otros autores. Valiéndose de este dato fundamental, Vreeland entreteje una serie de relatos cuya presencia principal es un cuadro de este pintor a partir del cual inicia un “viaje a la semilla” que parte del siglo XX, cuando la obra está en manos de un profesor de matemáticas, hasta cuando sale de las manos de su creador, este recorrido por la historia se detiene en hechos como el exterminio judío y las revoluciones del siglo XVIII, entre otros. La fuerza de cada capítulo permite que se pueda leer como un libro de cuentos o como un todo novelado.

La lectura (o relectura, que es mejor) de este libro se hace impresionante cuando descubrimos que Vreeland intuye algo de lo que ya hablaban muchos críticos de arte: en la sociedad moderna la obra se convierte en fetiche, mientras que en las sociedades anteriores tiene un valor cultural, en sentido religioso. Esto lo percibimos al notar el comportamiento frente a la pintura de las personas, así de la frialdad del profesor de matemáticas, que la ve como objeto , llegamos a la conmoción que experimentan algunos frente a un detalle, los ojos o el gesto de la joven representada en la pintura, o al encarar un efecto de luz o una textura recreada a partir de alguna técnica propia del artista. Pero no conmociona solo en el sentido de admiración por lo bello, sino que realmente logra transformar la persona a la que llega. Así, este libro se convierte en algo más: la admiración por la obra de Vermeer conduce a Vreeland a mostrar la capacidad transformadora del arte, que no permanece solo en una esfera alejada de la realidad sino que, efectivamente, puede influir sobre ella. Algo que ya habían planteado algunos teóricos y que la autora recrea con una prosa limpia que lleva al lector como transportado, por un mar en calma, a través de sus bellas historias llenas de infinita sensibilidad estética y humana.

Susan Vreeland es maestra de literatura inglesa y arte. Esta novela ha sido finalista del premio Book Sense, elegida uno de los mejores libros del año por Publisher´s Weekly , además de haber sido llevada al cine y traducida a ocho idiomas.

Julián Acosta

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¡Oh, oh!

Marie-Aude Murail
Traducción:
Julieta Carmona Lombardo
Barcelona: Diagonal, Sin Límites, 2002, 288 p.
Rústica
Formato: 11,5 x 18 cm
Narraciones realistas

Esta es la historia de Simeón, Morgane y Venise, los hermanos Morlevent. Simeón tiene catorce años y es un muchacho alto, flaco y pálido, siempre preocupado por sus hermanas y porque permanezcan unidos. Morgane, muy parecida a su hermano mayor, es una niña ensimismada, que disfruta resolviendo complejas fórmulas matemáticas y todo el tiempo compite con su hermano (aunque él no lo sabe). Venise, la menor, es una pequeña niña rubia de cinco años, encantadora y sonriente, capaz de ganarse el corazón de cualquiera.

Los tres han quedado huérfanos y su padre no les ha dejado más que deudas y dos hermanastros que no conocen, Josiane y Bart. Su futuro es incierto: pueden continuar en el orfanato y ser adoptados por separado y por extraños o esperar que alguno de sus hermanastros asuma la custodia de los tres.

Algo enfermiza y obsesiva, Josiane es hija de la primera esposa del señor Morlevent. No parece interesada en hacerse cargo de los tres hijos de su padre adoptivo, pero al ver a Venise encuentra a la hija con la que siempre ha soñado y está dispuesta a engañar a todo el mundo para quedarse con ella y deshacerse de Simeón y Morgane.

Pese a ser hijo biológico del señor Morlevent, para Bart su padre era una figura lejana por la que apenas sentía cariño. El muchacho de 25 años entra en pánico cuando le informan que tiene tres hermanos más, que han quedado huérfanos y que, por tener lazos de sangre con ellos, él es la persona idónea para obtener su custodia. Bart vive al día, con un motón de amigos de parranda y un novio histérico; todo lo contrario de su responsable y profesional hermana mayor.

Los niños deben vivir unos días con Josiane y unos días con Bart, de manera que las autoridades tengan argumentos para decidir cuál se queda con los niños. Dulce y encantadora con Venise, Josiane siempre olvida a Simeón y Morgane. En cambio, Bart termina encariñándose con todos, si bien los presenta como hijos de su vecina. La prueba de oro se da cuando a Simeón le descubren leucemia y, a pesar de sus inseguridades y problemas, Bart se hace cargo de él y de sus hermanas. Un final feliz para una historia trágica.

¿Qué hace especial esta historia? Su argumento es excelente para una novela que nos haga llorar en cada página, pero está salpicada de humor. Por medio de personajes y situaciones, la autora convierte las lágrimas en risas, sin dejar de conmover a los lectores. La autora conserva en cada detalle una nueva manera de ver el mundo y sus cambios, una forma divertida de hablar de la muerte, la enfermedad, los deseos, los intereses, el homosexualismo, sin restarles importancia, como algo natural.

Andrea Victorino Ramírez

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Lluvia de Plata y otras noticias

Margarita Mainé
Ilustraciones: Silvia Mat
Buenos Aires: Sudamericana, La Pata del Gato, Juvenil, 2004, 94 p.
Rústica
Formato: 13 x 21,5 cm
Cuento de autor
ISBN 950-07-2429-4

Sin el ánimo de dar cuenta de hechos trascendentales que han marcado nuestro presente, sino todo lo contrario, de situaciones de una rareza rayana en lo cómico, registradas alguna vez por la prensa escrita, Mainé trabaja sobre hechos absurdos que ya parecían olvidados, llevándolos al ámbito de la ficción. En sus relatos, la línea divisoria entre fábula y realidad ha desaparecido. El aspecto cómico lo constituyen los hechos mismos (por ejemplo, la vaca que cae del cielo) o la manera en la que éstos son vistos por otros.

Lo realmente llamativo de estos textos es el estilo de narrar los diferentes sucesos: la autora puede contar la historia desde la perspectiva de un personaje inmiscuido en la narración misma, empleando la primera persona, o hacer de espectadora y emplear un él o una ella que encarnan su pensamiento y después saltar hábilmente al discurso indirecto libre, llegando a combinar en cada relato muchas miradas para lograr una visión total del suceso. Además, deja abierta la posibilidad de que el lector juegue a la creación de otros textos a partir de las técnicas ya planteadas. Cada historia es acompañada por la noticia de la cual fue extraído el hilo de la narración principal.

Margarita Mainé nació en Buenos Aires, Argentina en 1960. Es autora de Una montaña para Pancho, Las historias de Lucía y Nicolás, Cartas a un gnomo, Un mar muy mojado, entre otras. Ha sido publicada en España e Italia. En 1997 fue finalista del Premio Norma-Fundalectura con la novela Lástima que estaba muerto.

Julián Acosta Riveros

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Obras de la literatura juvenil clásica y contemporánea que un lector formado espera: las que por complejas ponen en tensión sus habilidades lectoras, las que lo seducen por su elaboración y por su arte.
La chica del átomo y otros cuentos antiguos de ciencia ficción

Compilador: Francisco J. Arellano

Madrid: Páginas de Espuma, Voces Clásicas, 2003, 328 p.

Rústica

Formato: 17 x 24 cm

Narraciones de ciencia ficción

ISBN 84-95642-37-9

Desde los albores de la civilización, el ser humano ha desarrollado imaginarios en torno a lo desconocido, ya sean tierras lejanas, ya áreas inexploradas, incluso sobre hechos inexplicables o acontecimientos venideros. Tras la aparición de las ciencias positivistas y su afianzamiento en el siglo XIX aparece una nueva temática: la ciencia ficción. Este volumen compendia lo que podríamos denominar la “prehistoria” de este género, pues selecciona sus muestras más representativas hasta las primeras décadas del siglo XX. En este libro encontramos autores muy conocidos, como Maupassant, Kipling, Salgari, London, Nervo, entre otros clásicos del género, quienes no resultan tan conocidos para lectores no especializados, como Camille Flammarion, Charles Cross, Robert Barr o Ray Cummings.

Las temáticas son variadas: la utopía propiamente dicha, en la que se cuentan sucesos acaecidos en sociedades perfectas; la antiutopía, relato que da cuenta de los terrores que se producen en civilizaciones que no saben manejar su tecnología y la convierten en elemento de muerte y destrucción; ucronías, narraciones que acaecen en el no tiempo, un ejemplo representativo es “Si Napoleón hubiera ganado la batalla de Waterloo”, de Macaulay Trevelyan. Los temas recurrentes de la ciencia ficción posterior aparecen también, con la luz del genio que se anticipa a una época, como en “El monstruo del lago LaMetrie”, un cuento en el que se habla de la posibilidad de acceder a monstruos prehistóricos, además de tratar el problema ético de la combinación de seres humanos con animales; las visiones apocalípticas, experimentos científicos rayanos en lo absurdo (desde la perspectiva moderna), entre otros temas, configuran los cuentos que aquí se presentan.

La impecable edición está a cargo de Francisco J. Arellano, quien hace el prólogo, documento de gran erudición, y elabora una breve presentación que precede a cada relato, haciendo una breve síntesis biográfica y bibliográfica de los autores, además de dar una opinión sobre el relato en el que, en un esfuerzo crítico, busca correspondencias entre el asunto que le concierne y nuestra época, algo vital que reafirma la actualidad de cada una de estas joyas del género. Incluye ilustraciones contemporáneas a los cuentos, de corte realista en cuanto a la técnica, pues, como se entiende, el tema suele ser fantástico.

Julián Acosta Riveros

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El libro del hambre
Franz Kafka
Traducción: Joan Parra y Rodolfo Häsler
Barcelona: Sirpus, Benteveo, 2003, 118 p.
Formato: 15 x 24 cm
Rústica
Cuento de autor
ISBN 84-89902-53-4


Este es el libro no solo del hambre, sino de los personajes a los que afecta; pero el hambre, más que una carencia física, se contagia a todos los ámbitos del ser humano, minando sus facultades morales y físicas, mientras lo aboca a su propia disminución en un proceso casi autodestructivo, como lo percibimos desde el primer relato, “El ayunador”, donde un hombre convierte su ayuno en un arte y al final descubrimos que eso consume su vida inexorablemente. Esta idea concatena relatos como “La preocupación del padre de familia”, “Un cruzamiento” o “Un informe para la academia”, donde los personajes se enfrentan a situaciones extremas en las que no perciben escapatoria alguna, si bien los dos primeros tienen un mayor tono irónico.

Los mejores cuentos de este excelente libro son “Un mensaje imperial”, “El jinete del cubo” y “La partida”, pues en ellos se presenta el tema de lo infructuoso del esfuerzo humano, ya sea una misión confiada por un rey moribundo, salvar la propia vida o gastar el resto de la existencia en un viaje sin retorno. Se destaca la maestría en el cambio de tono, o en la voz narrativa que se despliega saltando de la primera persona a la tercera y la segunda en el mismo relato, incluso atreviéndose a jugar con la primera persona en plural en el cuento “Josefina la cantora”, donde el individuo narrador se funde en su comunidad de roedores.
De la edición señalamos que la traducción es directa de los manuscritos del autor, lo que resulta de una gran ventaja para nuevos y viejos lectores de esta obra: para los primeros, porque este primer contacto está mediado solo por la traducción y, para los segundos, porque pueden compararlo con las antiguas ediciones a cargo de Max Brod. La selección de textos es excelente, no solo porque contenga relatos emblemáticos de Kafka, sino también porque muestra la importancia que tenía para el autor conseguir una forma en que expresara su angustia o burla sistemática, esta que solo se logra desde el desencanto profundo ante el mundo.

El tamaño de la fuente tipográfica cumple con las consideraciones de la ONCE para lectores de baja visión, permitiendo una lectura más agradable y fácil del texto. Esto ayuda a valorar aun más la edición, pues en un número muy pequeño de páginas condensa un universo que así como nos asfixia, nos maravilla al amplificar nuestra percepción del adjetivo kafkiano.

Julián Acosta

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Leonardo da Vinci. Claro y oscuro

Leonardo Venegas
Bogotá: Panamericana, 100 personajes-autores, 2005, 152 p.
Tapa dura
Formato: 14,5 x 21,5 cm
Biografía
ISBN 958-30-1407-9
Fundalectura, Altament

Una vida sorprendente resulta en un biografía sorprendente, un libro como éste, que invita al asombro, la reflexión y la exploración, a dejarse llevar por múltiples ideas tal como lo hizo Leonardo di Ser Piero da Vinci.

Leonardo, desde su primera infancia, observa minuciosamente el mundo, se asombra y se interroga sobre el cómo y el porqué de cada cosa que le rodea. Y esta febricitante actividad, de la observación minuciosa de la naturaleza al apunte prolijo en sus cuadernos, lo acompaña desde que siendo niño aprende a leer y escribir al revés (sin usar un espejo para leer sus notas, como hacemos los legos) hasta su muerte a los 67 años, como funcionario de la corte de Fontainebleau en el cargo de “Primer Pintor, Ingeniero y Arquitecto del Reino”, a órdenes del rey Francisco I de Francia, su incondicional admirador.

Construir la biografía de una figura tan cimera como Leonardo, con un sinnúmero de fuentes biobibliográficas –sólo en Internet hay 2’260.000 referencias– es fácil. Más aun cuando gracias a su experticia incurre con solvencia y deja su huella en múltiples campos del saber. Si hoy tuviese que aplicar para un empleo, en el campo “profesión” del formulario Leonardo tendría que escribir: pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, físico, biólogo, modisto y modelo, inventor de juegos de salón y de utensilios de cocina, geólogo, cartógrafo, autor de tratados de óptica, diseñador de jardines, decorador de interiores, músico, astrónomo y urbanista. Tenía una excelente voz como cantante y era un virtuoso ejecutante de la lira, pero además era tan fuerte que podía doblar con los dedos una herradura. Se dice que era muy guapo, por lo que sirvió de modelo, cuando joven para el David de Verrocchio y, de viejo, para el Platón de Rafael.

Así, teniendo como biografiado a un personaje tan polifacético y al mismo tiempo tan idóneo, cualquiera escribe una biografía. Pero en la lectura de este libro, el primero de Leonardo Venegas, se percibe que este profesor uniandino no es un espontáneo –como sí se “siente” en otras biografías de pintores de la misma colección–, que su labor como biógrafo de su tocayo viene cocinándose desde varios años atrás. Se imagina uno al hombre, caminando por los adoquines de Florencia, preguntando –como él mismo dice– “a todo el que veía, por un sabio que había nacido en Vinci”, indagando por el transcurrir vital del paradigma que prestó su nombre para que sus padres lo bautizaran. Leonardo Venegas logró, para la biografía de Leonardo, una concatenación plausible, en convincentes imágenes literarias, de personajes, escenarios y usanzas.

Diego Tenorio

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