DOSSIER

Trece crónicas
de un infortunio anunciado





Por: María Clemencia Venegas

 

¿Qué atrapa en Lemony Snicket? ¿El misterio?, ¿el humor negro?, ¿la irreverencia?, ¿los secretos alrededor de tres huérfanos que salen de una desgracia solo para caer en otra? Claves de un “rompecabezas” con muchos seguidores.

Aunque probablemente en Latinoamérica se ha tratado de un evento editorial menor, el éxito de la serie de libros firmados por Lemony Snicket (un seudónimo para el escritor norteamericano Daniel Handler) la ha convertido en un fenómeno de ventas solo comparable con el de Harry PotterArtículos aparecidos en los más importantes diarios y revistas de habla inglesa, como The Guardian y The Independent aseguraban en sus titulares que “Harry Potter y el cáliz de fuego” había sido destronado del primer lugar en ventas por esta serie, que para el 2002 iba por el cuarto libro y vendido más de 6 millones de copias en 32 países de habla inglesa. en los Estados Unidos y Europa. Tal vez por una razón más comercial que literaria y por el infortunio de que es intraducible su lenguaje de humor corrosivo, parte decisiva en el éxito de la serie, estos títulos no han cundido en las ventas de países hispanoparlantes de la misma forma. Es más, si no hubiera sido por la película de Nickelodeon Una serie de eventos desafortunados (dirigida por Brad Silberling y protagonizada por Jim Carrey, Merryl Streep y Billy Connolly) la crónica en trece entregas sobre las desventuras encadenadas de los tres hermanos Baudelaire sería prácticamente desconocida en nuestras latitudes.

Así que, con el perdón de los lectores hispanoparlantes y bilingües que ya son parte del gigantesco grupo de jóvenes y adultos para quienes esta serie es ya un objeto de culto, habrá que resumir –sin hacerle justicia, claro está– lo central de su argumento. Tres hermanos, Violeta, Klaus y Sunny Baudelaire, quedan huérfanos por un inexplicable incendio que consume en cuestión de minutos su enorme mansión y arrasa su familia inmediata. Puesto que los tres son menores de edad, el banquero que sirve de albacea de sus bienes debe encontrar un familiar que los cuide, hasta que Violet sea mayor de edad y pueda hacerse cargo de la enorme fortuna que dejaron sus padres. Por esta razón los tres huérfanos pasan una y otra vez por las casas de una serie de familiares (y supuestos acudientes legales) muy extraños y perversos, que en distintos entornos y lugares los hacen sufrir toda clase de aprietos y ponen en peligro sus vidas.

En cada una de las novelas de la serie (todas de trece capítulos) los huérfanos Baudelaire deben pasar de un hogar a otro, sin que ninguno de los adultos o las instituciones que los albergan puedan librarlos de la persecución feroz del conde Olaf, un supuesto pariente que está detrás de su fortuna, con la aparente complicidad de algunos de los miembros de una organización secreta: la VFD. Una vez tras otra, el mundo adulto de cada una de las novelas resulta no solo incapaz de proteger a los huérfanos, sino que más bien parece cohonestar con los planes del malvado conde y sus secuaces. Al parecer la VFD ha tenido un cisma en el pasado, que ha provocado la creación de bandos y una lucha a muerte en la que se han visto involucradas varias familias y su descendencia. Cada vez que escapan de las garras del conde Olaf, los tres hermanos Baudelaire consiguen descubrir nuevos datos acerca de la manera como los aliados y enemigos en el cisma de VFD se han venido atacando y luchando por el poder y la fortuna de la organización. De esta forma, en cada uno de los libros los niños logran a duras penas salvar el pellejo, mientras sufren la increíble ineficiencia e insensibilidad de todas las formas institucionales de organización social a las que tienen la mala suerte de llegar en busca de asilo.

Concebida desde un comienzo por su autor como un proyecto editorial para una amiga de juventud, la serie parece no haber dejado nada al azar. Cada entrega enfrenta a los huérfanos Baudelaire a los horrores de un nuevo lugar que sirve de escenario único para sus desgracias y prepara la entrada a la siguiente aventura, en el siguiente libro. Las doce novelas publicadas hasta la fecha y una supuesta biografía del autor-relator (que se comercializó como La autobiografía no autorizada de Lemony Snicket, “tal como fue contada a Daniel Handler”La “Autobiografía” de Lemony Snicket resulta tan importante como cualquiera de las novelas para comprender el resto de la serie. Es el único de los libros que no tiene ilustraciones, sino fotografías antiguas, documentos, cartas y material testimonial que da cuenta de la “veracidad” del relato de Snicket sobre la serie de infortunios de los hermanos Baudelaire.) están armadas a la manera de un gigantesco rompecabezas, un thriller, con toda clase de datos escondidos (algunos, muy elusivos y equívocos), dejados a propósito para que el lector los desentrañe y pueda comprender la maraña de motivos detrás de la organización secreta, la VFD, que parece ser la responsable de los incendios y crímenes que suceden antes y durante el desarrollo de la historia.

Hay muchos elementos recurrentes en la serie: todos los libros de la serie advierten constantemente al lector que NO debe continuar leyendo y que le sería más provechoso leer otra cosa más optimista; se repiten los anacronismos tecnológicos y científicos, las múltiples referencias a datos, citas y nombres, que tal vez resulten significativos solo a los adultos de la cultura sajona, y los absurdos elementos argumentales que el narrador, Lemony SnicketLemony Snicket es un nombre que el autor comenzó a usar cuando solicitaba información por correo para una de sus primeras novelas. El seudónimo se hizo famoso entre su círculo de amigos, que ordenaban en los restaurantes y bares utilizando ese nombre., asegura se ciñen absolutamente a la verdad. Y sin embargo la historia de los tres hermanos y su lucha contra la indiferencia del mundo adulto, donde los buenos se confunden con los villanos, atrapa y es adictiva. Las acusaciones que se han hecho a la serie desde su tercera entrega tienen algo de fundamento: es cierto que cada novela sigue una especie de fórmula, en la que todos los elementos son predecibles, hasta en el diseño del producto editorial. Por ejemplo, los dibujos, viñetas y colores de lomo y guardas tienen que ver con el tema de cada volumen y todos los títulos son aliteraciones que usan una inicial diferente (The Bad Beginning, The Reptile Room, The Wide Window, The Miserable Mill, The Austere Academy, The Ersatz Elevator, The Vile Village, The Hostile Hospital, The Carnivorous Carnival, The Slippery Slope, The Grim Grotto, The Penultimate Peril). Cada libro incluye una perversa dedicatoria a Beatriz, comienza y termina con una lámina que sirve de pista para lo que ha de venir y agrega como colofón y anzuelo para la siguiente aventura un testimonio documental (un trozo de carta, un telegrama, un girón de papel) del cronista Snicket a su editor, que da nuevas pistas de la tragedia que sigue. Cada volumen incluye crípticas y a todas luces falsas pero divertidas biografías y fotografías del autor y de Brett HelquistNacido en Arizona, Helquist es un ilustrador profesional, que colabora regularmente con Cricket y New York Times. Ha ilustrado la serie completa de “Bunícula”, de James Howe. Sus dibujos de línea, a lápiz, de gran claridad y precisión en los detalles, resultan perfectos como fuente de datos adicionales acerca de lo sucedido y por venir en la serie, puesto que ni las carátulas, ni las pocas viñetas interiores, ni las dos láminas que abren y cierran cada novela pueden dejar un solo dato al azar, en la complicada maraña argumental., ilustrador de la serie.

Ahora bien, los tres protagonistas podrán ser niños, pero no carecen de habilidades para salir adelante, especialmente cuando sus talentos se combinan. Violet, una adolescente serena y madura, de catorce años al comienzo de la saga, es un genio de la invención. Klaus tiene doce años y el don de recordar, con una memoria casi fotográfica, toda la información que obtiene de los libros, ya que es un gran lector. Sunny Baudelaire es la hermana menor, una bebé gateadora muy inteligente, que aún no habla, dotada de cuatro filosos dientes con los que mastica (roe, esculpe, escala, y sostiene) toda clase de materiales. Ella se comunica a través de extrañas palabras que solamente sus hermanos entienden.

A la presentación de un mundo adulto ciego e insensible al infortunio y desamparo de los huérfanos, se agrega un feroz sentido del humor, que devela la amarga falta de fe de Handler en las intenciones de quienes supuestamente velan por el bienestar de los niños, y un retrato poco optimista de la condición humana: malévola, furtiva y de motivos no siempre puros. La serie nos recuerda una y otra vez que los adultos no estamos escuchando y viendo lo que los niños dicen y ven y que el error y el mal son, en general, más vistosos y veloces en el mundo que la justicia y la honestidad. Pero, por otro lado presenta el valor y la determinación de los tres jóvenes para salir adelante siempre vencedores sobre la adversidad, aunque no victoriosos en su empeño por descubrir la verdad detrás de la secta de la VFD.

El autor y su lenguaje

Daniel Handler, norteamericano, nació en 1970 y vive en San Francisco. Ha trabajado como músico, libretista de cine y autor de literatura para adultos que podría considerarse gótica. Ha escrito dos novelas y dos series de cuentos, pero alcanzó la fama hace seis años escribiendo bajo el seudónimo de Lemony Snicket. Por su estilo en esta serie de eventos desafortunados y su desprecio hacia el mundo adulto se le ha comparado con Dahl y otras grandes figuras de la literatura infantil sajona. Es evidente el olímpico desacato de Handler por los cánones y las tradicionales “deseables formas de escribir para los jóvenes”. Contrario a los preceptos de la buena literatura infantil (ya saben, las desideratas de lenguaje llano, mucha acción, poca descripción) los textos de Handler en la serie contienen constantes digresiones del tema, explicaciones redundantes ligadas a la situación o a los textos mismos, racontos inesperados, páginas en negro, palabras que se repiten cientos de veces y toda suerte de interrupciones muy divertidas, que se insertan en la trama justo en el momento en que el lector detiene la respiración a la espera de la siguiente desgracia. Uno de los tomos, por ejemplo, está escrito usando el código Sebald, un bien guardado secreto durante la Segunda Guerra Mundial. Es como si Handler –un escéptico irreverente, que presentó su primer manuscrito a 37 editores antes de ser publicado y cuyas dos novelas anteriores“Watch Your Mouth” (Cuidado con esa lengua) es una parábola acerca del incesto y The “Basic Eight” (Los ocho básicos), una especie de diario de una adolescente. Se prepara el lanzamiento de la tercera, Adverbs, en 2006. a la serie no tuvieron el éxito de sus libros para niños– hubiera decidido violar ex profeso todos los cánones de la “literatura” para probar que sí, que es posible escribir de manera original e interesante para los jóvenes, a pesar de todo.

Los críticos no saben muy bien dónde poner los textos de Handler: los tachan de góticos, de cinismo posmodernista, de novela negra, y hasta de steampunk, por la forma como la serie aborda el enfrentamiento de los adolescentes en una desigual y solitaria lucha en contra de los órdenes establecidos por los adultos. Lo que sí es cierto es que se trata de literatura iconoclasta, subversiva y corrosiva –sin ninguna condescendencia infantilizante, con diversos y muy complejos planos de interpretación y mordaz ironía. Justo lo que encanta a los lectores de hoy en día.

La trampa de la serie

El más importante atractivo de la serie para los jóvenes es el misterio surrealista que rodea todos sus elementos (los espacios, los elementos, los personajes). No solamente nunca se sabe con certeza en qué tiempo y lugar suceden los hechos, sino que tampoco se sabe con certeza cuánto tiempo ha transcurrido entre un episodio y otro. La acción se desarrolla en escenarios anacrónicos, definitivamente sombríos: los paisajes recuerdan la década de los años treinta, en los que lo moderno no resulta claramente contemporáneo; los edificios y construcciones parecen imposibles (rascacielos con ascensores falsos, edificios sumergidos, cascadas congeladas, etc.), como salidos de una película de Tim Burton. Otro tanto sucede con los personajes, casi todos excéntricos, estrambóticos, deformes: ¿son buenos o malos?, ¿de qué lado del cisma de VFD se han aliado?, ¿los padres de los niños están vivos o muertos?, ¿los adultos responsables de la fortuna de los niños, saben algo de lo que ha pasado antes? Los lectores sienten que están metidos en una maraña de secretos que muy lentamente se van conociendo, y a medida que avanza la serie, el meollo deja de estar en el argumento (después de todo, a la altura del tercer libro ya sabemos que en cada aventura los tres hermanos estarán en horrible peligro pero saldrán adelante a pesar de las vicisitudes) para obligar al lector a centrarse en desentrañar los datos dispersos que logra atrapar. A medida que se pasa de un episodio a otro adquieren importancia los detalles olvidados, las referencias a personajes y hechos al parecer marginales, pero esenciales para llenar los intersticios del texto y del argumentoExisten decenas de páginas de Internet, en las que los fanáticos se dedican a analizar la serie (hay listados completos de los interrogantes aún no resueltos) y a elucubrar acerca de lo que pasará en el décimo tercer libro, que ya está siendo motivo de foros electrónicos bajo el supuesto título de “The Nameless Novel” (La Novela sin nombre).. El lector in fábula ya atrapado (que podría ser un adulto con inclinaciones por el humor negro, un adolescente gomoso de la literatura de misterio o cualquier niño al que le guste la aventura) se encuentra de repente con que debe estar más pendiente de comprender los motivos de los personajes (mucho más complejos de lo que creyó en un principio) que de los medios y las oportunidades para los numerosos delitos que los villanos (¿son villanos?) cometen en contra de los no tan inocentes héroes, en las palabras de un cronista elusivo, que es evidentemente arte y parte de toda la conspiración: Lemony Snicket.

Bibliografía

Butt, Bruce. “He’s behind you!: Reflections on repetition and predictability in Lemony Snicket’s A Series of Unfortunate events”, Children’s Literature in Education, Vol. 34, Nº1, diciembre, 2003, p. 277-286.

Fox, Geoff, McIay, John. “The Snicket Letters”, Books for keeps, mayo 2002, Nº134, p. 8-9.

Rosen, Michael. “Mad as a hatter, everyone”, The Guardian, noviembre 2, 2002.

Páginas electrónicas para legos

www.lemonysnicket.com, http://en.wikipedia.org

Las ilustraciones de este artículo se tomaron de la edición en español de Lemony Snicket (Editorial Lumen, Montena)

María Clemencia Venegas
Investigadora, docente y bibliotecaria escolar colombiana, licenciada en ciencias de la Universidad de Salford (Inglaterra), con maestría en educación (Wheelock College) y especialización en diseño curricular (U. Externado de Colombia). Autora de
La promoción de la lectura en la biblioteca (Cerlalc), La canasta escolar (Secab), Manual de campañas de lectura (Fundación Germán Sánchez Ruipérez) y Por una ciudadanía plena: Hacia una política de bibliotecas escolares para el Distrito Especial de Bogotá (SED, 2005). Con Fundalectura ha publicado las cartillas Orientaciones para la creación y organización de bibliotecas escolares, La biblioteca escolar como eje transversal del PEI (con la SED) y La Biblioteca escolar que queremos (con el MEN). Es docente bibliotecaria en el Colegio Los Nogales (Bogotá).