EL ILUSTRADOR

Velthuijs
Discurso de aceptación del premio
Hans Christian Andersen 2004

La decisión del jurado de otorgarme este premio me llenó de orgullo. Pero también de asombro, ganar premios nunca fue mi objetivo. ¿Significa que soy “el mejor”?

Por supuesto, no. Hay muchos ilustradores talentosos que quizá son probablemente mejores que yo. Pero veo este honor como un signo de reconocimiento de que soy uno de ellos. Y hoy puedo habitar la cima de la montaña y estar algo orgulloso. Sin embargo, cuando pienso acerca del camino que he recorrido y la batalla que debí dar para estar aquí, también me embarga un sentimiento de tristeza. La nostalgia fluye en mí cuando pienso en la época en que Sapo nació. En cómo traté de comunicar un sentimiento con sólo un pincel, algo de pintura y un pedazo de papel.

¿Pero radica la dificultad en el dibujo? Cuando usted espera haber nacido con una pizca de talento, no es tan malo. Dibujar un sapo no es tan difícil. Pero, ¿cómo dibuja usted un Sapo enamorado? ¿O uno asustado? ¿Hay reglas o guías que lo ayuden? Para esto, el solo talento no es suficiente. Usted necesita sentir. La esencia de esta profesión es compartir algo con el espectador. Y cuando escucho de padres y niños lo mucho que aman a Sapo y sus amigos, me vencen el gozo y el sentimiento de haberlo logrado. Y cuando ustedes me preguntan cómo lo hice, tengo que responder con un simple “No sé”. Sólo puedo decir que hice lo mejor que pude y que traté de comunicar mis sentimientos de modo honesto. Porque de eso se trata.

El reconocimiento del jurado me llena de orgullo y gozo. Pero el que alcanza la cima de la montaña, debe descender de ella nuevamente. De regreso al tablero de dibujo, porque la vida continúa. En pocas palabras, me encontraré de nuevo frente a un pedazo de papel vacío, con un pincel y algo de pintura y entonces la batalla comenzará de nuevo. La batalla por traducir la fantasía de uno en imágenes. Ningún premio Andersen puede ayudarme entonces. Sólo puedo esperar que pueda hacerlo de nuevo. Porque siempre es tan difícil como la primera vez.

Desde el comienzo de los tiempos se han contado historias y éstas han pasado de generación en generación, de modo que no las hemos olvidado. El que IBBY haya creado el premio Andersen contribuirá a asegurar que nunca las olvidaremos.