EXPERIENCIAS

Los programas bibliotecarios para jóvenes
en el contexto de la guerra urbana





Por: Consuelo Marín

 

Empeño, ganas de ofrecer a los jóvenes un espacio que fuera suyo
y multiplicar la presencia del libro en sus vidas, llevaron a la biblioteca Centro Occidental de Comfenalco a proponerles programas que fortalecieron vínculos comunitarios, infundieron esperanza y convirtieron la biblioteca y los libros en mucho más que un refugio a la pobreza y la guerra
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El ciruelo de mi cabaña; no pudo evitarlo, floreció.
Issa

En la comuna 13 de Medellín, donde se asientan 22 barrios con una población aproximada de 115.000 habitantes, está la biblioteca pública Comfenalco Centro Occidental. De estos barrios, ocho conforman la zona de influencia de la biblioteca: El Salado, Nuevos Conquistadores, 20 de Julio, Independencia 1, 2, y 3, Eduardo Santos y Antonio Nariño; reúnen alrededor de 35.000 habitantes y están ubicados en la zona centro occidental de la comuna, de ahí el nombre de la biblioteca.

La biblioteca está a la entrada de los barrios El Salado y Nuevos Conquistadores, en la parte plana sobre la única vía de acceso. La rodean los barrios más altos, desde donde se divisa buena parte de la zona, la ciudad, la entrada y salida de personas y vehículos a la comuna, lo que la ha hecho más vulnerable a las circunstancias del conflicto armado que ha vivido este sector, por años en un estado de “injusticias acumuladas en el plano económico y social”Jacques Delors. “La educación encierra un tesoro”, Madrid: Santillana, Unesco, 1996, p. 15.. Este conflicto se recrudeció entre los años 2000 y 2002, cuando los grupos subversivos se vieron acosados por los grupos paramilitares y luego por la fuerza pública que intentaba retomar el control.

La biblioteca: un logro, un refugio

La biblioteca se inauguró el 21 de diciembre de 1995 como parte del Plan de Fortalecimiento de Bibliotecas Públicas de la Consejería Presidencial y la Alcaldía de Medellín. Este plan fue una de las propuestas de intervención en los barrios afectados por la violencia del narcotráfico y lo complementó un plan de mejoramiento de vivienda, desarrollado por el Primed.

El edificio de la biblioteca lo recibió en comodato la caja de compensación familiar Comfenalco Antioquia, con una dotación de muebles y libros que hoy se supera en ocho veces. El servicio empezó con cinco funcionarios: un coordinador, una promotora de lectura y, respondiendo a un acuerdo con los líderes comunitarios que gestionaron el proyecto, con tres auxiliares de la comunidad.

La biblioteca tiene un área de 370 m2 distribuidos en dos plantas y desde sus ventanales se divisan la calle, la cancha y el Liceo.

Después de un diagnóstico, con visitas y recorridos por el barrio, a partir de 1997 se empezaron a implementar los programas propuestos para atraer lectores, formar usuarios e informar a la comunidad: Al Calor de la Palabra, El Refugio de los Cuentos, Lecturas en la Cárcel, Poemas para Leer y Oír, Lecturas de Barrio, entre otros.

Los jóvenes y la biblioteca

Algunos de los jóvenes que hoy son nuestros usuarios empezaron a venir a la biblioteca desde que ésta abrió sus puertas. En ese entonces las canchas, las peluquerías, el atrio de la iglesia, algunos salones de billar, además de las esquinas y las zonas verdes (que existen porque son lotes aún no urbanizados o porque no son apropiados para la construcción) eran los espacios que la comunidad tenía para su esparcimiento. Ahora la biblioteca es otro espacio para la recreación, el entretenimiento y, sobre todo, para la relación con las expresiones culturales; especialmente para los jóvenesEn el año 2003 asistieron a la biblioteca 65.842 jóvenes (49% de los usuarios). En el primer semestre del 2004 han asistido 44.219 (48% de los usuarios), a varios de los que hemos visto trasegar desde su infancia, cuando los bibliotecarios éramos el profe o la profe de la biblioteca, porque entonces el primer referente para nombrarnos era el más común en la zona, el de la escuela.

Tenemos así usuarios jóvenes que se han formado a nuestro lado y otros que han llegado en el vértigo de las reacomodaciones que han forzado la guerra o la pobreza. Entre todos ellos hay relaciones comunes tejidas desde ese lugar común que ha sido la biblioteca; unos buscaron y encontraron amigos, otros los encontraron sin buscarlos, por la afinidad de sus gustos lectores, por la vinculación al taller literario o como alfabetizadores, espectadores o colaboradores en eventos culturales; otros que los buscaron con predeterminación lograron hacerse a amores, la excusa de acercamiento para la conquista fue la de ayudar en la tarea, en la búsqueda de un libro o comentar y recomendar lecturas (éstas han sido las más comunes y aún están vigentes).

Entre los jóvenes hay usuarios lectores, usuarios sociales y la combinación de ambos. Para los usuarios sociales, la biblioteca es el lugar de encuentro con los amigos, bien sea para asistir a las actividades que se desarrollan en ella, charlar simplemente, pasar sus ratos libres de colegio o universidad y, como nos lo expresó uno de ellos al explicar porqué iba a la biblioteca después de los fuertes enfrentamientos, para, a pesar de la guerra, certificar y certificarse que aún se seguía con vida, y convencerse de que el momento se podía superar, como lo podíamos deducir de las palabras de aliento que se daban unos a otros. En esas circunstancias, la biblioteca fue también lugar de aprovisionamiento de libros para sobrellevar los días en que no se podía salir de la casa, entonces la lectura se convirtió en un refugio, un escape a la convulsión exterior; hubo quien leyó casi toda la obra de Julio Verne, aunque de día o de noche las balas rondaran. Respecto a la capacidad de leer en esas condiciones una de las chicas dice: Es como si afuera está lloviendo y tú sabes que no te vas a mojar. Así, resguardados en los rincones más seguros de sus casas y como recurso para no renunciar a todo lo propio, a todo lo placentero, nuestros jóvenes lectores se encontraron con autores como J.R.R. Tolkien, Edgar Allan Poe, Maria Gripe, Federico Andahazi, Antonio Santa Ana, J.K. Rowling, entre otros. Esta experiencia nos ha llamado la atención porque rebate la creencia de que la lectura sólo se puede realizar en condiciones de muy amplia tranquilidad, con lo que se desconoce esta pequeña proeza personal de leer a pesar de la guerra, para seguir viviendo con buen ánimo; y porque nos interroga sobre la incidencia de estos sucesos violentos en la elección de los libros. Nos queda la sensación de que la literatura fantástica ayudó a evadir la realidad y la literatura social ayudó a comprenderla, y en ambos casos sirvió para tolerarla.

Los programas para jóvenes en las vicisitudes de la guerra

Durante el recrudecimiento del conflicto armado en donde tanto de día como de noche había combates, la biblioteca tuvo que replantear la realización de varios de sus programas, sobre todo de aquellos que se desarrollaban en espacios externos o en horarios nocturnos, por el peligro que estas condiciones especiales representaban para usuarios y empleados.

AL CALOR DE LA PALABRA. Se inició en el 1997 para propiciar la relación con las muestras culturales de la ciudad, vinculando las manifestaciones artísticas de la comunidad. Se llevaban grupos de música, danza, teatro, poesía, mimos, cuenteros… y se ofrecía un canelazo, bebida caliente tradicional del sur del país, que se preparaba en la fogata, símbolo del encuentro. Nos reuníamos afuera de la biblioteca el último sábado de cada mes, a las siete de la noche, para que pudieran asistir adultos y jóvenes estudiantes que por sus compromisos no podían asistir en el día. Como expresa una de nuestras jóvenes usuarias, Al calor de la palabra era un plan para el fin de semana, acordábamos un lugar para encontrarnos con los amigos y nos íbamos para allá.

Fue el primer programa que se canceló, en el segundo semestre de 2001, no por las dificultades presupuestales que tenía, sino por sus características. El equipo de trabajo sugirió continuarlo dentro de la biblioteca, pero ello no menguaba la constante zozobra, a la que se sumaba la dificultad cada vez mayor para conseguir grupos que quisieran ir al barrio porque tenían miedo, con sobradas razones, pues los grupos armados ejercían control permanente sobre las personas desconocidas que llegaban.

La realización de Al Calor de la Palabra nos dejó la certeza de que aportamos a la formación de nuestros usuarios como espectadores, pues cuando lo iniciamos se mofaban de los artistas invitados, de nuestro esfuerzo por decorar los espacios, de la fogata y el canelazo; eran actos novedosos y raros. Al finalizarlo ya comprendían la ritualidad de los eventos artísticos.

LECTURAS DE BARRIO. Es otro programa de extensión bibliotecaria que se realiza cada dos semanas en un parque infantil del sector de Las Independencias, los sábados en la mañana, de 10 a 12. Llevamos una lona con 50 libros y la colgamos en un pasamanos. Con estos libros hacemos la hora del cuento y se los prestamos a los vecinos para leer en casa. A estas actividades asisten niños, niñas, jóvenes, amas de casa, señores. Aunque el número de usuarios jóvenes fue reducido durante los primeros años (62) nos llamó la atención que por lo menos tres de ellos iban a llevar a los hermanos menores que tenían a su cargo, y así pudieron descubrir que la oferta de libros también les concernía.

Como este sector queda en una zona estratégica para vigilar la entrada al barrio, siempre tenía mayor presencia de los grupos armados y, durante el recrudecimiento del conflicto, esto nos ponía en bastante riesgo de quedar en medio de las balas. Además, las casas en donde nos podríamos resguardar, en la ladera, tenían paredes delgadas, poco espacio interior y techos de zinc, lo que posibilitaba que las balas entraran por las paredes y el techo, como sucedió en mayo de 2002 durante la operación Mariscal. Por esto, después de cinco años de realizarlo, suspendimos el programa poco después y a inicios de 2004 lo retomamos.

ENCUENTRO DE ROCK. Implementamos este programa para responder a las sugerencias de un grupo de jóvenes usuarios, seguidores de este género musical, que deseaban tener un espacio para compartir, discutir y conocer más sobre él. Ellos mismos propusieron, como facilitadores del programa, a dos jóvenes del barrio conocedores del tema. El taller se realizaba cada quince días, los viernes a partir de las 6:30 de la tarde, con la metodología de video foro y abordaba los temas acordados con los participantes: historia de grupos, evolución del rock, rock y sexo, rock y drogas, etc.

Durante el primer año (2000) asistieron entre 30 y 40 jóvenes a cada sesión. A mediados del año siguiente uno de los talleristas tuvo que irse del barrio, y la asistencia decayó porque los grupos armados no dejaban pasar a los jóvenes que venían de otros barrios, a algunos les advirtieron que no querían rockeros en la zona; esto se agravó aun más cuando el tallerista que quedaba decidió irse también. Conseguimos un nuevo tallerista y alrededor de 15 jóvenes continuaron asistiendo por unos meses, hasta que se suspendió el programa a finales de 2002.

POEMAS PARA LEER Y OÍR. Espacio para compartir lecturas en voz alta o audiciones de poemas de autores reconocidos y del público participante, cada actividad se propone alrededor de un tema especial para los jóvenes, de acuerdo con efemérides o situaciones del entorno: poemas de amor y desamor, poemas a pesar de cañones, palabras entre rejas, mujeres de colores... Lo iniciamos en 1997 y se realiza cada tres meses, al comienzo un viernes a las 6 p.m., pero como los participantes fueron cada vez menos por los riesgos del entorno lo trasladamos a un horario de atención al público. Ahora lo realizamos los sábados, a las 5 p.m.

LA HORA DEL EMBRUJO. Fue una actividad externa a los programas de la biblioteca que un grupo de jóvenes lectores realizó entre 1998 y 2001, todos los viernes a las 7 p.m. Como en la biblioteca se generaban pequeñas tertulias sobre los libros que se les recomendaban y los que descubrían en sus búsquedas personales, entre estos jóvenes se tejieron lazos de amistad y decidieron, con el apoyo de uno de los auxiliares de la biblioteca, abrirse un espacio para compartir lecturas, recomendarlas o leerlas en voz alta. Una de nuestras usuarias lo recuerda así: la Hora del Embrujo era realmente embrujadora, leímos por ejemplo a Edgar Allan Poe, y a veces aprovechando la oscuridad y los miedos, nos hacíamos bromas pesadas, y siempre había chocolate o merienda. Por ese tiempo yo estaba en bachillerato y tenía tiempo para ir. Algunos fines de semana con el mismo grupo íbamos a caminadas por los alrededores del barrio o a otros municipios, y para los descansos del caminar, siempre había un libro; entonces la violencia no era tan cruenta. Como cada uno trataba de llevar algún libro para recomendar, esto se nos hizo un compromiso personal para no llegar manivacío y además tenía que ser algo bueno para descrestar a los demás, jugaba el orgullo personal, y eso motivó muchas lecturas, muchos autores, varios géneros. Por recomendación de otro de los integrantes del grupo llegué a leer El señor de los anillos.

TALLER DE LITERATURA Y ESCRITURA CANTERA. Este programa busca ofrecer un espacio de conocimiento de autores y obras para los jóvenes con inquietudes literarias, a la vez que los orienta hacia la creación propia; lo coordina un reconocido escritor de la ciudad y como resultado se han hecho dos publicaciones del libro Raíz de cinco, con los demás talleres literarios de las bibliotecas de la Caja. Se inició en marzo de 1998 y se acordó el horario (martes de 7 a 9 p.m.) con los participantes, de modo que pudieran cumplir sus compromisos de estudio y trabajo. Como los participantes tenían incidencia directa en su realización, en el 2001 la necesidad de hacerlo dentro del horario de atención de la biblioteca, por los riesgos del entorno, causó dificultades. Los jóvenes del taller también vivieron ese sentimiento inconsciente de negar la difícil realidad, de querer seguir sus vidas como si nada pasara, y por ello nos acusaron de miedosos y exagerados… a pesar de que varios de los integrantes se habían ido del barrio, por amenazas o por temor a ser presionados a vincularse a alguno de los grupos armados. Además, con los cambios por lo menos dos personas no pudieron seguir asistiendo. En el 2003 volvimos al horario nocturno.

NOCHES DE CINE. Es un programa de proyección de películas de buena calidad cinematográfica, con el que se trata de promover la comprensión y valoración del séptimo arte de manera que los jóvenes trasciendan las propuestas comerciales de la televisión. Tras presentar la película, se comenta su realización, la calidad de la actuación, los premios que ha recibido, etc. Este programa se realizaba el primer viernes de cada mes, a partir de las 6 p.m., pero cuando transitar por el barrio se hizo bastante peligroso, la asistencia bajó. Lo cambiamos para los sábados a las 4 p.m., como Tardes de Cine, y ha recuperado significativamente la asistencia de jóvenes y adultos.

TRUEQUE COMUNITARIO. Esta actividad, que busca relacionar a la comunidad con una forma de comercio que podría ser un recurso solidario a sus problemas económicos, también es una propuesta de proyección cultural pues propicia interrelaciones, que los jóvenes aprendan y practiquen la planeación y ejecución de actividades comunitarias, pero también valores humanos al recuperar la fuerza de la palabra como compromiso. Se hizo por primera vez en diciembre de 2001 y si bien al comienzo se pensó en realizarla semestralmente un domingo, de 10 a.m. a 4 p.m., la situación de extrema tensión que se vivió durante estos años desanimó al grupo de trabajo de la biblioteca, por ello hoy se realiza anualmente. Al trueque se han vinculado los grupos juveniles para colaborar con el manejo del sonido, montaje de carpas, convocatoria por perifoneo, y la motivación a la comunidad con la instalación de sus propios puestos de truequistas.

SERVICIO DE INFORMACIÓN LOCAL, SIL. Se inició en 1997 y, como su nombre lo indica, su función es recoger, organizar y difundir la información de la zona. En 1998, a partir de un convenio con Fundación Social se invitó a la Biblioteca, como un reconocimiento a su compromiso, a manejar buena parte de la información del plan de desarrollo Realizadores de Sueños, conformado en su mayoría por jóvenes líderes comunitarios. Esto favoreció las relaciones de la biblioteca con las organizaciones comunitarias y juveniles, sobre todo en el acompañamiento que se hizo con la mesa de información y comunicaciones, desde la cual el SIL ha ayudado en la gestión de recursos para capacitar a líderes barriales en fotografía, video, elaboración de pasacalles y carteleras.

Muchos de los líderes de la zona no podían pasar de un barrio a otro durante el recrudecimiento del conflicto armado, lo que influyó en la división de los grupos de trabajo. Continuamos pese a limitaciones como la de tener que pedir permiso a los grupos armados para poner información en algunos sectores del barrio y para hacer cualquier registro fotográfico o fílmico.

La persistencia en los días

Para los jóvenes la persistencia de la biblioteca en la zona, con la mayoría de sus servicios activos, fue significativa y quizás vital, como nos dice uno de ellos: en los días que no había bala uno se iba para la biblioteca, allá había amigos, libros. Cuando la encontraba cerrada sentía que ya no había nada más que hacer o para dónde irme. Y recordando el temor que alguna vez tuvieron de que los servicios bibliotecarios se suspendieran, aunque fuera temporalmente, este mismo chico expresa: si hubiera sucedido sentiría uno que la biblioteca no es tan de uno.

Sin embargo los programas continúan, fortalecidos, cambiados, o con nuevos componentes o actividades, como la participación con asesorías y acompañamiento desde el SIL en la Red Cultural Comuna 13, Expresarte, que convoca a un número considerable de organizaciones artísticas juveniles; la Capacitación en Elaboración de Proyectos, para adelantar el servicio social del estudiantado, con jóvenes de grado 10°, del liceo vecino; y algunas actividades eventuales que han respondido a intereses de los jóvenes usuarios como el Taller de Reconocimiento de Género y Sexualidad, Taller de Arte y Literatura (ambos con una duración de 16 horas), Capacitación a los Candidatos y Personeros Estudiantiles, en convenio con la Personería de Medellín. Por último se considera recuperar el espacio de los Encuentros de Rock, con una propuesta de los jóvenes seguidores del Hip Hop.

Desde una revisión retrospectiva y con mirada prospectiva confirmamos con nuestros jóvenes usuarios que la biblioteca no sólo es el espacio para leer, sino que ayuda a construir.

Consuelo Marín
Licenciada en educación preescolar de la Universidad de Antioquia, colabora con la página de libros y con la separata infantil del periódico El Colombiano de Medellín. Ha participado en diversas investigaciones relacionadas con la promoción de la lectura y la literatura infantil y juvenil. Trabaja como promotora de lectura en la Biblioteca Pública Comfenalco Centro Occidental, en Medellín.